Noches de poca ropa, porque el tiempo así lo dicta. Noches ininterrumpidas en el que el amor es lo predominante. De besos apasionados y locuras constantes. Salidas a ver las estrellas con una mantita y en ropa interior, sin importarnos que los vecinos vean el amor que nos traemos.
Noches de te quieros constantes y susurros lentos. Noches en vela por verte dormir como un bebé, y rozar tu cuerpo mientras te estremeces por el frío de mis manos. Noches en las que al final caigo rendida por el esfuerzo diario.
Es decir, noches de amor innagotable.
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