Noches de labios fríos, pero besos cálidos, es algo increíblemente extraño. De susurros al oído, y confesiones únicas. De risas inigualables y miradas incalculables. De enredos con la manta imposibles de deshacer.
Esta vez duermo yo, y eres tu quien me miras, lo notaba.
Noches de pies congelados porque te dedicas a robarme la manta. Algo únicamente tuyo. Algo que te define.
Despertares increíbles a tu lado. Desayunos inimaginables. Café calentito para combatir el duro invierno.

PRECIOSO
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