Sin importarme si tropiezo.
Sin saber el tiempo que trancurre.
Caminar por las vías de un tren, pensando en ir a una velocidad rápida.
Caminar por esos carriles de madera, pensando en el peligro que corro. Sin importarme.
Con el viento hacia el lado contrario. Opuesto a los pasos que doy.
Pasos que importan más de lo que piensas. Sin un rumbo fijo.
Divertida por saber que tengo el pensamiento en blanco. Que estoy agusto con el viento azotandome en la cara. Por saber que llegaré hasta donde me marque el destino. Que no daré ningún paso más de los que estan marcados en mi vida.
Divertida por saber que está en mi nano sonreír o llorar. Que también puedo quedarme en un punto intermedio.
En mitad del camino, las lágrimas mojan mi cara. El viento bate con fuerza.
¿Y que si lloro? ¿Y que si sonrío? Hago lo que quiero mientras camino por las vías del tren.
He de recorrer muchos pasos hasta llegar al final del camino.

Y extender los brazos y alcanzar el cielo... tan lejano… como la posibilidad de conocernos profundamente.
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