Para cuando sonreímos, lloramos, queremos gritar, callar, soñar. Para los días que el mundo se nos cae, y para los que nos lo comemos todo. En los momentos bonitos, feos, difíciles, divertidos, violentos o atrevidos. En los minutos más largos de nuestras vidas, en los más acogedores, en los que vuelan o en los que parecen no pasar nunca. Los nervios de antes, de después. La indecisión por contarlo, por no, por no querer salir, por no dar la cara, por no sonreir al mundo para no hacer daño. Las niñas feas, guapas, preciosas o ideales como tú, con amigas tontas o un poco ñoñas como yo.
Te prometo mi chica, que todo va a ir bien, que nos vamos a comer el mundo, que voy a estar contigo, que ya no se como decirtelo que TU MIRADA ME HACE GRANDE, que tienes mis achuchones cuando los quieras, que tienes una sonrisa tremendamente bonita que no tiene que desaparecer, que tienes la suerte o la desgracia de tenerme a mí para siempre, incluso para cuando no me necesites.
Sin prisa pero sin pausa, mi amor.
Te quiero infinito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario