viernes, 4 de febrero de 2011

Una nueva estrella en el firmamento

Tumbados, en una noche preciosa de luna llena, con estrellas que alumbran el cielo.
Me tiene puesta la mano por el cuello. Me da un ligero y húmedo beso. Con sabor a auténtico amor.
-Esa- le digo, señalando hacia el cielo.
-¿Esa que amor?- me pregunta, con ternura.
-Esa estrella.
-¿Qué pasa con ella?- me pregunta.
-Me gustaría poder tenerla en mis manos, llegar a tocarla, levantando un poco el dedo.
Él me sonríe pícara y delicadamente.
-¿Te gusta esa estrella?- me pregunta.
-Si, ¿es bonita verdad?
-Todo queda más bonito si se ve el reflejo de ello en tus ojos.
Nos fundimos en un beso corto, pero apasionado.
Se va.
-¿A donde vas?- le pregunto con preocupación.
-A cumplir tu deseo.
Minutos después regresa con una estrella en la mano, preciosa.
-¿Es para mi?- le pregunto sorprendida.
-Que pregunta más estúpida, ¿para quién sino?
Ahora se que es posible tocar el cielo con mis dedos, se cual es la sensación.

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