Le miré sin quererlo, sin pretender que pasara, fué quizás una fuerza superior a mi lo que me hizo que dirigiese mis ojos hacia los suyos. Dolió más que cualquier palabra, más que todas las cosas dolorosas a las que tu imaginación puede llegar a tener capacidad. Fue un dolor profundo, en lo más ondo del corazón, donde esaa mirada se marcó. Se clavó. Creo que nunca he llegado a mirar con tantísimo amor como aquella vez. Con ganas de besarle, perdonarle todo lo ocurrido, amarle más aún de lo que lo llegé ha hacerlo en su día, darle un abrazo profundo que me dure para el resto de los días que este sin él.
Quizás me arrepienta de algo. Me odio de saber que le quiero como lo hago, sin que tenga ni una solaa razón para merecerselo. Solo puedo arrepentirme de eso.
Si ahora mismo me pidiesen que te dijese algo que te doliese, que te hiciese daño y que te lo dijese mirándote a los ojos, te diría dos sencillas palabras. TE QUIERO, solo eso podría decirle.
Y si pudiese pedir algún deseo, simple, pero que no fuese material, sino del corazón, pediría que me hicieses sentir lo de antes, que me abrazases, que me mirases con el mismo deseo y que me besases con la misma o quizás más pasión que antes.
Creo que los deseos que pido no son tantos, solo es que sientas por mi, que me demuestres. Pero se que eso no ocurrirá, porque todo ha acabado, finalizado, se ha parado.
Y me gustaría pensar un último deseo, olvidarme de él, de ese chico que se ha marcado tanto en mi vida, como en mi corazón. Se fué y dejó todo dentro, sin preocuparse de llevarse todo lo que había dejado crecer en mi interior.
Si alguien fuese capaz de meterse dentro (en mi interior) desearía salir lo más rápido posible, al ver el destrozo que él había causado.
Se que todo pasará y las piezas de este puzzle volverán cada una a su posición inicial, es más, ya han comenzado a desplazarse, y solo queda que terminen de moverse y se queden todas montadas en forma de corazón entero. No roto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario